[vc_row][vc_column][vc_raw_html css=”.vc_custom_1501833276645{padding-left: 50px !important;}”]JTNDaDElM0VOVUVTVFJBJTIwSElTVE9SSUElM0MlMkZoMSUzRQ==[/vc_raw_html][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/2″][vc_column_text]

‘UNPAM’ – Universidad de los Pueblos de las Américas [People’s University of the Américas ‘PUA’] fue establecida en San Juan, Estado Libre Asociado de Puerto Rico en 1967 DC, por la Santa Iglesia Cristiana Ortodoxa, que es la Iglesia Cristiana más antigua de la historia, fundada por Santiago en la víspera de la Crucifixión. En sus comienzos, UNPAM – PUA abrió con dos escuelas: la Facultad de Teología y Derecho Canónico y la Facultad de Filosofía y Letras. Los cursos de maestría y doctorado estaban disponibles. Desde el año 2004 UNPAM – PUA es propiedad de NAFA y sirve como la institución de soporte brindando equivalencias académicas y homologaciones para alumnos de NAFA. Entra por este enlace y ver la historia de su fundación en el año 1967:

[ct_button id=”button_56″ size=”small” solid=”0″ link=”http://web.archive.org/web/20030712070700/http:/pua.edu:80/default.htm” icon=”” arrow=”1″ color=”#” css_animation=”” animation_delay=””]Detalles[/ct_button][/vc_column_text][vc_column_text]

Martí fue profundo conocedor de la existencia y obra de Lincoln: ambos eminentes varones, procedentes de la misma estirpe moral; poseyeron inteligencia, temperamento, carácter y caridad semejantes.  Todavía más: Martí tuvo anhelos, amarguras, padecimientos y aptitudes para el sacrificio util, similares a los que permitieron a Lincoln sobresalir en el espacio y en el tiempo.  

Martí admiró méritos y virtudes concurrentes en aquel de quien, en la intimidad y el recato de su conciencia, quiso ser par igual.  Ciertamente lo fue.  Lincoln ocupó sitio descollante ante todos los hombres de proceridad universal que entraron en el culto de Martí.  Y esta preferencia tuvo relación estrechísima con el hecho de que Martí juntaba en sí elementos análogos a los que Lincoln atesoró  y puso al servicio del ascenso humano.

No produjo Martí un solo extenso trabajo sobre Lincoln, a diferencia de lo realizado por él, respecto de contemporáneos y compatriotas del excelso emancipador.  Pero lo mencionó y estudió, tan reiterada y elocuentemente que, digámoslo así, tocó todos los puntos singulares de la vida de Licoln.  La vida de Lincoln se hallaba enraizada en la de Martí.  Quizá Martí no escribió sobre Lincoln todo un tratado, como pudo hacerlo para enaltecer el pensamiento y la acción del redentor piadoso, porque lo sentía en lo más tierno y puro de su propio ser y su memoria lo asistía con inusitada frecuencia, mayormente en las hora de vigilia y creación.  Con un párrafo de aquí y una frase de allá, con lo extraído de un ensayo y lo segregado de una nota periodística, a través de la copiosa obra de Martí se compone lo que puede tenerse por una historia de Lincoln.  A Martí debemos una nueva historia de Lincoln. 

“Ni sueño pueril, ni evocación retórica, es lo que tengo ahora delante de mis ojos, sino visión de lo que ha de ser, y escena de verdadera profecía.  ! Ah, los días buenos, los días de trabajo después de la redención, los días de reedificación, en el contexto de un derecho igual, los días de aquella ardiente labor de paz que han de seguir a la labor de Guerra, en que allá en el palacio de nuestra ley, con las palmas de mármol que le vamos a poner de pórtico, nos contemos, paseando entre las estatuas de los heroes.”  

(Jose Martí, Porción del discurso de Octubre 10, 1891 en el Hardman Hall de Nueva York)

[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/2″][vc_single_image image=”3625″ img_size=”full” alignment=”center” onclick=”zoom” css_animation=”left-to-right” css=”.vc_custom_1501833247445{padding-top: 8px !important;background-position: center !important;background-repeat: no-repeat !important;background-size: cover !important;}”][/vc_column][/vc_row]